970×90
Venezuela: los dilemas de nuestra América

Venezuela: los dilemas de nuestra América

Venezuela: los dilemas de nuestra América

Por Reinaldo Vives

«Los Estados Unidos parecen destinados por la Providencia a plagar la América de miserias

en nombre de la libertad».

Simón Bolívar

 

Han pasado algunos días ya de la votación por una Asamblea Constituyente en Venezuela. Las reacciones ante sus resultados nos han permitido conocer las actitudes y los proyectos de los diversos protagonistas.

La descarada injerencia del presidente de los Estados Unidos y del jefe de la CIA ha venido a precisar el peso de los factores externos en los problemas que enfrenta el gobierno de Nicolás Maduro: Sanciones a dirigentes del gobierno venezolano, congelamiento de cuentas, acuerdos con países cercanos (México y Colombia) para montar ataques y provocaciones, demuestran que el imperio está dispuesto a todo con tal de retomar el control de ese país.

Recuperar Venezuela es recuperar el control sobre sus yacimientos petrolíferos, y sobre la segunda compañía refinadora de petróleo en Estados Unidos, de propiedad de PDVSA (Petróleos de Venezuela S. A.). Es también detener las crecientes inversiones chinas y rusas en la exploración y explotación de minerales estratégicos descubiertos en su tierra: Un desarrollo económico que no dependa del poderoso vecino del norte crea las bases para una política también más autónoma.

Por su parte, los chinos también han hecho oír su opinión sobre la situación venezolana. El 1° de agosto publica Global Times, vocero internacional del Diario del Pueblo, un editorial donde se refiere a Venezuela como “microcosmos del problema latinoamericano”.

Entre otras cosas, advierten que “la inestabilidad política significa riesgos para las inversiones chinas, y China debe aprender a enfrentarlo. China no puede abandonar su presencia económica en América Latina sólo por causa de su inestabilidad política”.

Sobre las perspectivas, dice que a Washington “sólo le preocupa controlar el continente como su patio trasero, y no está interesado en ayudarlo (…) Las divisiones sociales no pueden ser resueltas y la intervención estadounidense no va a parar. Venezuela podría ser arrastrada a una extensa batalla política”. Es probable que las acciones terroristas que hemos conocido se extiendan y se agraven, con el apoyo de los yanquis y sus aliados.

A ese contexto global se suman las tensiones regionales que ha creado el proceso venezolano: El rechazo que sienten las clases dominantes de nuestros países ante un proceso con gran participación y apoyo popular, el efecto que tuvo en la región la política exterior bolivariana y antiimperialista, el sacudón que representó en el sometimiento regional las propuestas y el estilo de Hugo Chávez.

 En nuestro país, el Poder ha instalado una gran despolitización, intentado borrar las memorias de las luchas populares, entregado todo el espacio mediático a las grandes cadenas empresariales, que han tomado partido por los grandes capitales y el golpismo.

Es muy difícil que la sociedad chilena en su conjunto pueda juzgar con conocimiento las diversas iniciativas que toma el gobierno venezolano; imposible conocer los grados de participación popular, los objetivos y proyectos que movilizan a las mayorías populares de ese país.

Otros procesos que intentaron caminos de alejamiento del neoliberalismo en la región han sido detenidos, ya sea por medio de elecciones o por medio de “golpes institucionales” con gran apoyo de los grandes medios de prensa globales y locales.

Se han creado, en el mundo y en Chile, las condiciones para una agresión mayor contra el gobierno venezolano y, sobre todo, contra los procesos  de organización y avance de su pueblo. Incluso personas que se consideran progresistas aceptan los argumentos de los grandes medios y se refugian en estériles buenos deseos.

Alguien ya indicó que cuando optamos por la neutralidad ante una agresión, estamos tomando partido por el agresor. Esa es la situación actual. La guerra contra los pueblos no se detendrá en las fronteras de Venezuela. Desde esa plaza fuerte se extenderá el militarismo y el imperialismo por nuestra América, arrastrándonos una vez más a una época oscura y dolorosa.

Sólo la lucha y la solidaridad de los pueblos latinoamericanos pueden enfrentar esa ofensiva. Es la hora de manifestar la más profunda y decidida solidaridad con el pueblo venezolano.

Es necesario dar a conocer las propuestas e iniciativas de los sectores populares y del gobierno legítimo de la República Bolivariana de Venezuela.

Debemos denunciar la complicidad del gobierno y la casta política chilena con el imperialismo guerrerista, las mentiras y el ocultamiento de la verdad impulsados desde los medios de prensa de los grandes capitalistas.

Exigir el cese de los ataques y de las mentiras contra el pueblo venezolano y su gobierno. Exigir el respeto a los principios de no intervención y de autodeterminación de los pueblos.

Related posts

Leave a Reply