970×90
Que no lo digas no significa que no existe: la lucha de clases ayer, hoy y mañana

Que no lo digas no significa que no existe: la lucha de clases ayer, hoy y mañana

Que no lo digas no significa que no existe: la lucha de clases ayer, hoy y mañana

Por Damian Brito

La hipocresía y el doble estándar se han tomado la política chilena y, lo que es peor, a quienes dicen representar los derechos del “pueblo”. Más bien parecen una bolsa de consignas de buena crianza, una mirada al futuro sin horizonte, un discurso sin substancia. En Chile esa llamada “izquierda ciudadana” no es otra cosa que el cíclico fenómeno de modernización generacional. Son efectivamente los hijos, nietos, sobrinos y primos “de”, pero lo cuestionable no es su árbol genealógico, ni tampoco su extracción de clase, lo cuestionable es su tibieza, su ligereza e ignorancia al hablar de izquierda o de socialismo.

Esto es lo que les niega la posibilidad de decir las cosas por su nombre, y lo que les hizo prescribir la lucha de clases. Y es que cómo para ellos va a estar vigente algo que fue planteado por un viejo barbón alemán hace ya más de un siglo. Es impensable que -para el arquetipo de pueblo al que quieren llegar- la palabra socialismo o lucha de clases cause el efecto esperado. Y claro, si para movilizar gente para ir a votar por un candidato o por una estética (porque profundidad programática o visión de país no existe) no se necesita profundidad, mientras menos “complicados” sean los temas, mejor aún. Cómo podrían correr el riesgo de perder votos por defender la revolución Cubana o el proceso Bolivariano, mejor “moderarse”, dejar de hablar de pueblo y comenzar a hablar de ciudadanos. Prescribir el socialismo incluso en el habla porque ahora se lucha por la “justicia social”, y “movilizarse” por “los excesos” del neoliberalismo, no porque el sistema esté diseñado indisolublemente para apropiarse el trabajo ajeno. Es más, estos “ciudadanos” ya no hablan tampoco de capitalismo, lo reemplazaron por “el modelo neoliberal” abriendo la posibilidad de divagar sobre un capitalismo amigable y con “rostro humano”…

La lucha de clases no es algo que pueda estar separada de la política o de cualquier proyecto que se plantee la transformación de la sociedad, y no me refiero al uso de la retórica histórica e inflexible con una visión ortodoxa del socialismo, sino a que la estructura social en Chile y en el mundo ha cambiado en cuanto a su forma pero no en su fondo, es decir, la contradicción principal de nuestra sociedad es el sostenimiento del sistema a través de la explotación del trabajo humano, antiguamente conocida como explotación del hombre por el hombre, no siendo la contradicción principal entre democracia versus neoliberalismo. Por esto, entendiendo las transformaciones que el neoliberalismo ha hecho en el mundo de los trabajadores/as como el subcontrato, la tercerización y el crecimiento de las áreas de servicio, por ejemplo, que haya disminuido la versión clásica del trabajador manufacturero u obrero no significa que las condiciones de vida de los trabajadores en general hayan cambiado. Es más, podríamos decir a ciencia cierta que las condiciones de los trabajadores en general están cada vez peores, se nos ha prohibido la organización por rama económica, se han suprimido derechos sociales, se ha utilizado la deuda como mecanismo de desmovilización y destruido las centrales de trabajadores por formas de sindicalismo que impiden a la clase trabajadora totalizar sus condiciones de vida con el conjunto de la clase.

La lucha de clases y el pensamiento marxista están más vigentes que nunca, y esto se refleja en los intentos de la burguesía y sus representantes en querer barrer con cualquier manifestación o resabio de éstas dentro de las organizaciones populares. Hoy se utiliza la palabra “ideologizado” como algo negativo, se le ha hecho creer a todo el pueblo que tener un conjunto de ideas y sistematizarlas, el tener memoria histórica y el dotarse de una filosofía son cosas que se deben evitar y son negativas. Realidad completamente distinta cuando hablamos de la clase explotadora, que ha seguido y ha entendido la necesidad de proteger y diseminar su ideología en cualquier  plataforma que se les permita, siendo los medios de comunicación masiva y la educación de mercado las principales herramientas para lograrlo.

No existe posibilidad de levantar y constituir proyecto transformador si no hay un reconocimiento EXPLÍCITO de los intereses que están en juego. No existe posibilidad alguna que el pueblo y los trabajadores mejoren sus condiciones de vida si es que no identifican, denuncian y se organizan para enfrentarse a quienes los explotan. La correlación de fuerzas y el momento político jamás deben ser excusas para mentir, embaucar y dejar de decir la verdad, y la verdad en Chile no es otra que la de un país sometido por la clase dominante, administrada por los representantes de sus intereses en el Congreso, en las Fuerzas Armadas, en el Poder Judicial y respaldada por sus medios de comunicación masivos. Esto es una realidad innegable le guste o no a la izquierda ciudadanista que no tiene otra cosa que ofrecerle al pueblo que el mismo proyecto mil veces intentado pero siempre fracasado del reformismo y la socialdemocracia mundial.

 

Related posts

Leave a Reply