El que lucha gana: Los nietos de Nueva La Habana

El que lucha gana: Los nietos de Nueva La Habana

El que lucha gana: Los nietos de Nueva La Habana

Por Camila P. Higuera

El 9 de septiembre del 2016 pobladores de la antigua toma Nueva La Habana ocuparon un terreno en la calle Volcán Punitaqui, con el propósito de levantar una nueva toma que le de viviendas a los nietos y bisnietos de los originales pobladores que llegaron el 1970 con la ayuda del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR) y el proyecto de la Unidad Popular.

Son 42 familias que esperan vivir en este terreno que -por su ubicación precordillerana- está altamente avaluado por las empresas constructoras e inmobiliarias. Debido a las políticas subsidiarias del Estado en materia de vivienda, el conflicto se mantiene sin resolución por parte de las autoridades que exigen un aporte monetario muy grande a los pobladores, quienes  evidentemente no cuentan con esa cantidad de recursos.

En un país como Chile, donde el 11,7% (alrededor de 2 millones de personas) de la población vive bajo la línea de la pobreza, mientras que más de 12 mil personas se encuentran en situación de calle –según un catastro realizado por el Ministerio de Desarrollo Social el 2014 y la Encuesta de Caracterización Socioeconómica de Casen 2015 y que el Ministerio de Desarrollo Social publicó en septiembre de 2016- estas familias han levantado un proyecto autogestionado donde el control comunitario es clave.

Bajo la consigna “el que lucha gana” tienen claro que sólo el pueblo ayuda al pueblo. Que la iniciativa jamás vendrá del Estado burgués que les ha fallado históricamente en la lucha por los derechos básicos.

Todos los domingos, muchas de las familias que esperan su vivienda se instalan en la feria que rodea la población y que sube por Departamental hasta casi llegar a Tobalaba. Una feria libre que según Rafael Soto, dirigente de la Federación Nacional de Pobladores, refleja cómo ha crecido la pobreza y la necesidad de la gente por generar un ingreso extra que complemente las bajas remuneraciones. Considerando que el sueldo mínimo es de apenas 270 mil pesos, mientras que para los trabajadores mayores de 65 años -y para los menores de 18- es de tan sólo 201 mil pesos.

Hace 47 años, 1.500 familias se tomaron el fundo Los Castaños con la idea de levantar un campamento donde el poder popular fuera la base de la comunidad autogestionada. No libre de dificultades burocráticas, los pobladores del asentamiento lograron que el gobierno de Salvador Allende edificara sus viviendas. Lograron instalar una escuela con profesores voluntarios, y un consultorio con profesionales del área de la salud (medicina general y enfermería) que también colaboraron de manera voluntaria, y que trabajaron junto a los pobladores desarrollando una política de medicina preventiva. Sin embargo, con la llegada de la dictadura quedaron construcciones incompletas, se destruyó la autonomía popular y el modelo habitacional se cambió por uno subsidiario que hasta el día de hoy condena a miles de familias a vivir en la miseria y en la indiferencia de toda la sociedad.

Invitamos a ver este breve video documental realizado por estudiantes de la carrera de Periodismo de la Universidad de Chile.

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