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A 1 año del homicidio de San Bernardo: asesinar para defender la propiedad

A 1 año del homicidio de San Bernardo: asesinar para defender la propiedad

A 1 año del homicidio de San Bernardo: asesinar para defender la propiedad

Por Camila P. Higuera

Cómo comenzó todo

Desde el 2013 aproximadamente comenzó a crecer la tendencia de las detenciones ciudadanas, reforzadas por el contenido entregado por los medios de comunicación en materia de delincuencia. La construcción del repudio a los actos delictivos cometidos por pobres creció, pero no así la capacidad de comprender los motivos que los causan. La falsa percepción de la “puerta giratoria” se instaló en la conciencia del grupo colectivo que defiende y practica detenciones ciudadanas. Mismo grupo que celebra y justifica las condiciones infrahumanas a las que está sujeta la población penal en nuestro país. Y es que estos “delincuentes” como son el último eslabón social, no merecen nada y a nadie le importa ni su procedencia ni mucho menos su futuro.

La desvalorización de la dignidad del pobre, sobre todo la del delincuente, se ha profundizando estos últimos cinco años. Cada vez van aumentando más los casos de detenciones ciudadanas que cruzan todo tipo de límites y se caracterizan por la extrema violencia amparada bajo extraños códigos legales. Así, el 2014 un menor de 16 años que había asaltado a un anciano, fue golpeado, desnudado y amarrado con plástico Alusa a un poste en calle Bandera con Agustinas, pleno centro de Santiago. Hay múltiples registros audiovisuales de este hecho, pero ninguna denuncia que defienda los derechos del menor.

Desde entonces, esta especie de policía moral ha cobrado la vida de tres personas. El 29 de enero del 2015, los funcionarios de una panadería asaltada en Macul persiguieron, golpearon y apuñalaron en la espalda al hombre responsable que murió horas más tarde en el Hospital Luis Tisné. Un año después, un padre e hijo persiguieron al hombre que les hizo un portonazo y lo asesinaron a golpes en San Bernardo.

Según el estudio de Percepción del Servicio de la Defensoría Penal Pública -realizado por el Centro de estudios y encuestas de la UC y publicado el 2016- el 53,6% de la población se encuentra de acuerdo con las detenciones ciudadanas. Esto último sumado a la alta desaprobación en la percepción a instituciones como los Tribunales de Justicia (76%), Fiscalía (63%) y Carabineros (40%) *encuesta Cadem del 17 de julio 2017*, contribuye a que las personas anden susceptibles a reaccionar de manera violenta ante un asalto.

Este 08 de julio recién pasado, un celular fue más importante que la vida de un hombre, un ser humano. En la calle San José de la Estrella con Avenida Colombia en La Florida murió Cristián Espinoza tras ser amarrado por los pies, golpeado y abandonado en la vía pública, donde fue encontrado por Carabineros pasado las 23 horas.

Según testimonios de los vecinos y los antecedentes de Carabineros, las causas de la muerte habrían sido consecuencia directa del linchamiento, que sin embargo, fue descartado por el Ministerio Público, declarando además Patricia Villablanca, la fiscal a cargo, que la detención ciudadana fue legal. Además, agregó que la víctima tenía antecedentes, era adicto a sustancias y tenía neumonía, relegando la responsabilidad de su muerte a esto y no al impacto que genera una detención de estas características.

Esto último intenta bajarle el perfil a la brutalidad de la detención ciudadana, responsabilizando completamente a la víctima de su propia muerte.

San Bernardo: el impune asesinato con sólo 15 días de cárcel

El 01 de agosto de 2016, Juan Andrés Jorquera Toro realizó un portonazo en la calle Parque Conguillio en San Bernardo y momentos más tarde, a casi 3 kilómetros de ahí, murió golpeado en una acequia de la calle Uno de Mayo.

Raúl Aravena Lisboa y su hijo Gustavo Aravena Gallardo persiguieron a Jorquera -que huyó en el Mitsubishi Lancer del 2002 recién robado- durante varios minutos en otro vehículo familiar hasta que lo alcanzaron. Entre padre e hijo patearon, golpearon y asesinaron a un hombre porque claro, les había robado un auto.

La audiencia de control de detención se realizó al día siguiente en el Juzgado de Garantía de San Bernardo, donde se ordenó la prisión preventiva para ambos responsables por el delito de homicidio en calidad de autores. Ese 02 de agosto padre e hijo ingresaron al Centro de Detención Preventivo Santiago 1.

Orden de ingreso 1037/2016

Solo quince días después, tras 25 minutos de audiencia se revocó la prisión preventiva para los dos autores del homicidio y además, se ofició a dos hospitales de San Bernardo a entregar las fichas médicas de la víctima, Juan Andrés Jorquera.

Orden de Libertad 342/2016

Al igual que al hombre asesinado hace unas semanas en La Florida, toda excusa en el historial delictivo, cualquier problema de salud o de drogadicción sirve aparentemente a este tipo de homicidas para redimir parte de su responsabilidad de un asesinato.

Pero esto no es todo. A casi un año del homicidio, este 04 de julio se realizó una audiencia de reformalización a los imputados. Esta vez la audiencia duró 8 minutos –según consigna el acta- y el Juez Titular del Juzgado de Garantía de San Bernardo, Claudio Ortega, reformalizó a los responsables del asesinato por el delito de lesiones menos graves*. Llama especialmente la atención que como víctima de este delito se individualiza a la señora Clara Segura, quien a todas luces no es la persona asesinada en este caso judicial. Además, las únicas medidas cautelares a las que se encuentran sujetos es el arraigo nacional y la firma mensual, mientras que el arresto domiciliario se dejó sin efecto, tal cual se puede verificar en la imagen a continuación de acuerdo al acta de dicha audiencia.

Todo parece indicar que la causa será cerrada y los 2 imputados, que cometieron un homicidio evidentemente premeditado, y que estuvieron procesados bajo el cargo de homicidio, hoy enfrentan un discreto cargo por lesiones leves que no tendrá ninguna pena efectiva. Mientras tanto la familia de Juan Andrés Jorquera debe conformarse que el castigo por el robo de una camioneta fue la pena de muerte aplicada por estos dos sujetos amparados por la justicia chilena.

Sin duda el peor delito de Juan, fue ser pobre.

*lesiones menos graves: acción de herir, golpear o maltratar de obra a otro. En la práctica, los jueces califican a una lesión de menor grave cuando no produce las consecuencias escritas a anteriormente y, sobre todo, no produce incapacidad para trabajar por más de treinta días. (fuente: http://www.pazciudadana.cl/wp-content/uploads/2013/07/2005-11-17_Caracterización-de-las-lesiones-en-Chile.pdf)

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